PETRARCA: "¿Cómo llevas la novela?" MAILOCK: "Mal. Muy mal. No acabo de encontrar un argumento que me anime a desarrollarlo." PETRARCA: "Tampoco te preocupes mucho. Cuando le dieron el Cervantes a Sánchez Ferlosio, en su discurso de entrega defendió la ausencia de argumento en la literatura." MAILOCK: "Es normal que Ferlosio esté en contra del argumento. Jamás encontró uno que mereciera la pena." PETRARCA: "Pero Ferlosio tiene el Cervantes." MAILOCK: "Y Cela el Nobel... No valen como ejemplos a seguir." PETRARCA: "El caso es que, para negar la necesidad de argumento, Ferlosio se basó en una experiencia personal. Al parecer un día estaba en el Retiro con su hijo de 8 años, ambos escucharon unas voces y vieron que había una representación de marionetas. Se acercaron y, a pesar de que la obra iba por la mitad, el hijo de Ferlosio empezó a disfrutarla desde el principio sin preocuparse por la linea argumental." MAILOCK: "Es un razonamiento excelente... para un niño de 8 años. No digo que el argumento lo sea todo en una novela pero es crucial para su desarrollo. Piensa en un duelo. Un hombre con revólver frente a otro hombre con revólver. La escena de por sí, aislada de todo, puede atraer a cualquiera. Hay curiosidad por saber quién va a ganar y cómo va a ganar, pero ¿no sería mucho más emocionante si supiésemos cómo esos hombres han llegado hasta esa situación y qué están poniendo en juego? ¿No sería mucho más intenso si supiésemos, por ejemplo, que uno de esos hombres disparó al otro años atrás? ¿Y no sería aún mejor si supiésemos que, a pesar de haberle disparado aquella vez, aquel hombre también le perdonó la vida? Un buen argumento es capaz de enriquecer cada uno de los aspectos de una novela y de llevar la comunicación más allá de las palabras y las líneas concretas." PETRARCA: "Hace poco leí una novela de James Patterson: Kill me if you can. James Patterson es el actual rey del best-seller. Ago así como el Michael Crichton del siglo XXI. La novela está pensada para atrapar al lector y créeme que lo consigue. Son capítulos muy cortos, muy intensos y llenos de imágenes inspiradoras: asesinos, persecuciones, giros inesperados... Como decía un eslogan dentro del libro: "Las páginas se vuelven solas". Quieres saber qué va a pasar a continuación. Quieres saber cómo acabará todo y no pararás hasta descubrirlo. Ahora bien: una vez que lo terminas, ese libro puede ir directamente a la basura. Agotado el argumento ya no tiene nada que ofrecer." MAILOCK: "No estoy en contra de ese tipo de novelas pero también creo que, para eso, mejor ponerse una película y comer palomitas. El argumento es necesario pero tampoco lo es todo. Un argumento genial no hace que una novela sea genial pero si ese argumento tiene la suerte de caer en manos de un genio..." PETRARCA: "Entonces aparecen Los Miserables." MAILOCK: "O Macbeth o La importancia de llamarse Ernest..."
26 de enero de 2012
25 de enero de 2012
Marta, figura
Después de que a Marta Domínguez le presentaran la escultura de bronce que pretendía homenajearla ante sus paisanos, la atleta ha decidido que no, que no la piensa inaugurar porque dice que no se ve reflejada en ella; porque la figura diseñada por Luis Alonso le parece más guapa que el original.
Ante esta inesperada y desagradable situación, el consistorio de Palencia se ha visto obligado a paralizar por segunda vez el homenaje (la primera paralización fue por la operación Galgo) y a convocar una reunión para intentar resolver el asunto. Es una gran polémica la que se va exponer en aquel ayuntamiento. Ni más ni menos que uno de los grandes dilemas del arte: ¿Cómo se debe representar la realidad?
Del mismo modo que Quasimodo dijo que su problema era que se parecía demasiado a un hombre, la escultura de Luis Alonso podría quejarse de que su problema es que se parece demasiado a Marta. Nada habría sucedido en Palencia ni aledaños si para representar a la atleta el escultor hubiese recurrido a una pieza de acero retorcida con una esfera incrustada en el centro y bisagras que simbolizasen la unión entre gloria y esfuerzo. O algo así.
Al decidirse por la figuración, Luis Alonso ha rechazado la intuición genial, el soplo gratuito de los dioses, y se ha puesto en manos de la técnica, de la habilidad, de la experiencia. Al decidirse por la figuración, Luis Alonso ha aceptado ser menos artista y más artesano, menos creador y más constructor. Al decidirse por la figuración, Luis Alonso ha demostrado una valentía extraordinaria y, como recompensa, ahora tendrá que aceptar su parte de culpa ante la insatisfacción de un cliente a quien, al parecer, no conocía lo suficiente como para pretender representarlo.
24 de enero de 2012
Diálogos ociosos (XIII)
PETRARCA: "No puedo remediarlo, Mailock. Soy un sentimental. Tendrías que haberme visto ayer por la noche llorando por la muerte de Borges, por las palabras de Bioy: Un individuo joven, con cara de pájaro, (...) me saludó y me dijo, como excusándose: "Hoy es un día muy especial". Cuando por segunda vez dijo esa frase le pregunté: "¿Por qué?". "Porque falleció Borges. Esta tarde murió en Ginebra", fueron sus palabras exactas. Seguí mi camino. Pasé por el quiosco. Fui a otro de Callao y Quintana, sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges. He cambiado mucho pero hace diez años lloré si no las mismas lágrimas unas muy parecidas por Jean Valjean. Esas lágrimas cálidas y sedosas que produce la literatura. Después de tantas páginas de feliz compañía la vida acaba, el libro se cierra, pero las palabras y los ejemplos quedan como un consuelo, el consuelo de poder decir que menos mal que existió Borges, que menos mal que existió Valjean. Mira esto: Salimos entristecidos por la lectura de cuentos y novelas para el concurso de La Nación. [Borges] me dice: -En momentos así hay que pensar "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme", y uno recupera la fe en la posibilidad de escribir." MAILOCK: "La muerte es misteriosa, siempre sorprende, de ahí que se recurra tanto a ella en los cuentos. Hay que ser muy insensible o escribir muy mal para que una muerte no provoque una reacción, por mínima que sea, en el espectador. Cuánto más las muertes de personas tan reales y amistosas como Jean Valjean o Jorge Luis Borges." PETRARCA: "Borges estaba muy mal. Bioy cuenta que, quince días antes de su muerte, Borges sintió que el momento final se acercaba, que lo había notado. Pronunció los adjetivos "externa", "fría" y "rígida" para referirse a esa presencia real de la muerte. Como el filo de una espada. Vivía con María Kodama en Ginebra y apenas veía a nadie más que a los periodistas que iban a entrevistarle. Unas semanas antes de morir llamó a Bioy para decirle que ya no iba a volver a Buenos Aires. Rompió a llorar. Se estaba despidiendo por última vez de su mejor amigo. El diario de Bioy se cierra con estas palabras: Bernès grabó a Borges cantando La morocha y otros tangos. Dice que en esa grabación Borges ríe con la risa de siempre." 23 de enero de 2012
Diálogos ociosos (XII)
PETRARCA: "Esta noche he soñado con algo asombroso, tan asombroso que he detenido expresamente el sueño para ir a buscar una libreta donde apuntarlo y que no se me olvidase al despertar. Cuando esta mañana ha sonado el despertador he sido consciente de que no había apuntado nada y de que esa libreta jamás había existido." MAILOCK: "Es una lástima." PETRARCA: "No te creas. El asombro forma parte de los sueños. No suele resistir el más mínimo análisis y normalmente defrauda a la luz del día. Lo onírico tuvo su momento de gloria con Freud pero hace muchos años que ha pasado de moda. Actualmente los sueños no tienen ningún valor. Quizá han alcanzado un estatus similar al de la poesía: interesan mucho más a los emisores que a los receptores. MAILOCK: "Para que el público llegue a apreciar los sueños o los poemas de los demás estos requieren cierta elaboración, cierto alejamiento entre el autor y su obra. Una indispensable literatura. Es la distancia que va de Rimbaud a Lewis Carroll, por ejemplo." PETRARCA: "Quizá el mejor surrealismo sea aquel que se dio a partir de la traición a los propios valores surrealistas. Los pintores que más se valoran hoy de aquel movimiento son los que estuvieron más interesados en las técnicas y los valores tradicionales: Dalí, de Chirico..." MAILOCK: "¿Nos estaremos volviendo conservadores?" PETRARCA: "Yo creo que nos estamos dando cuenta de que no todo el mundo puede ser un genio." MAILOCK: "Ni siquiera en sueños." PETRARCA: "Mucho menos en sueños."22 de enero de 2012
El dilema de Damón
Nuestro amigo común Fernando nos ha contado a Mailock y a mí una anécdota acerca de Sócrates que no aparece referida en ningún libro.
Cuenta que un día, a una hora temprana y en el transcurso de uno de sus habituales paseos por la ciudad de Atenas, el filósofo encontró al hijo de un amigo suyo sentado en el umbral de un templo, llorando amargamente.
Cuenta que un día, a una hora temprana y en el transcurso de uno de sus habituales paseos por la ciudad de Atenas, el filósofo encontró al hijo de un amigo suyo sentado en el umbral de un templo, llorando amargamente.
-¿Qué te ocurre, mi querido Damón? ¿A qué se deben esas tristes lágrimas? -le preguntó Socrates al muchacho.
-Mis lágrimas, maestro, se deben a que he pasado la noche entera en un prostíbulo y he perdido todo mi dinero. Además, debido a los abundantes placeres que allí me han dispensado los servidores y servidoras de Afrodita, ahora carezco de las fuerzas suficientes para ir a trabajar al taller. Me siento tan miserable, tan desgraciado, que no sé cómo podré seguir viviendo.
Sócrates, corpulento como era, cogió de los hombros al hijo de su amigo y lo puso en pie frente a él.
-Alegra esa cara, Damón, porque con tus palabras has demostrado una virtud que ninguna debilidad pasada podrá ya contrarrestar. Iré ante tu padre, me reuniré con tus patrones e intercederé enérgicamente en tu favor. Si se muestran todos ellos razonables (y así ha de ser pues no en vano se cuentan entre los ciudadanos atenienses) se felicitarán y se alegrarán conmigo por esta lección que los dioses acaban de ofrecerte a manos llenas.
-Muchas gracias, mi buen maestro Sócrates -contestó el muchacho-. Sé que tu intercesión conseguirá buenos frutos y que a través de ella obtendré el perdón de mi padre y la indulgencia de mis estimados patrones. No obstante, permíteme decir que nada se solucionará con ello pues, si no acudo hoy a mi trabajo y no recibo el pago a mis esfuerzos, ¿cómo podré regresar esta noche al prostíbulo?
21 de enero de 2012
Papelones educativos
Cinco sindicatos han convocado una gran manifestación para esta tarde en Valencia con el fin de protestar contra los recortes en educación. La coyuntura en la que va a producirse esta protesta es muy peculiar, principalmente porque no se sabe cuál va a ser el mayor papelón: si el de nuestros políticos, pidiendo austeridad después de haber derrochado y robado hasta la bancarrota, o el de nuestras autoridades educativas, reivindicando sus privilegios con una tasa de fracaso escolar intolerable en cualquier sociedad civilizada. Sin embargo, ni en una ni en otra clase, ni en políticos ni en educadores, se observa el menor síntoma de autocrítica ante la poco edificante realidad.
En los últimos días he recibido varios correos invitándome a participar en la manifestación de esta tarde. Más allá de la justicia de la causa y más allá de la fortaleza de la mayoría de sus argumentos, lo más llamativo en todos los textos que he recibido es el tono arrogante, la carencia de humildad, la soberbia que desprende cada una de las frases, una soberbia que casa muy mal con las espantosas faltas de ortografía y con los errores de expresión que aparecen aquí y allá y que, inalterados, saltan y se reproducen de ordenador en ordenador, de persona en persona.
Los ejemplos son numerosos pero aquí quiero dejar constancia de dos. Un ejemplo de arrogancia: "Encima habrá gilipollas que digan "que se jodan los funcionarios", pues, querido ignorante, ¿no has pensado que si se jode el funcionario que se toma los cafés y las copas en tu bar tú también te jodes si ya no se las puede permitir?" Y un ejemplo de ignorancia: "¡Nó a los recortes!" Pero lo peor de todo, probablemente, es el pensamiento de "si me jodo yo que se jodan todos", en el que no profundizaré porque ya lo han hecho.
Los profesores tendrán toda la razón del mundo pero, en ocasiones, ellos (y no otros) se postulan como sus peores enemigos.
20 de enero de 2012
La recopilación definitiva
![]() |
| El diario de Petrarca (2006-2011) 223 páginas |
En una cena familiar de fechas navideñas, a punto ya de marcharme del restaurante, uno de mis tíos se me acercó con una triunfal y chispeante sonrisa de final de fiesta. La felicidad se le notaba en la cintura apretada. Al llegar junto a mí se ajustó las gafas, colocó su mano derecha en mi antebrazo izquierdo y me dijo, sentencioso:
-Chaval, cada vez que te veo me alegras el día.
-¿Ah, sí? -le respondí.
-Sí, y te voy a decir por qué.
-A ver.
-Es que con esa cara de serio que tienes en el fondo debes ser un cabrón.
Independientemente de que yo sea un cabrón o no me gustó que mi tío pensara que tengo cara de hombre serio. Primero porque la imagen de seriedad conduce a la imagen de responsabilidad -y eso es bueno, incluso si se piensa en ser irresponsable- y, segundo, porque me convenció de que había acertado con la corbata.
Este libro incluye un repertorio de muchas de las caras que he ido adquiriendo durante estos años, no todas necesariamente encabronadas. Aquí hay historias, cuentos, monólogos y poemas. Un poco de todo del que espero que, al menos, te guste algo.
ADVERTENCIAS:
-A los que me frecuentáis en persona os lo venderé directamente y en mano (me pegaré a vuestro culo como una lapa hasta que me lo compréis).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




