Mira, que eres autor de los errores
aún no cometidos, que mañana
ha comenzado hoy y la semana
acoge a los futuros desertores.
Sabe, que no conoces los mejores
días, que todavía la guardiana
noche su luminoso rostro afana
riendo al entendimiento sus temores.
Piensa, piensa en la fe que nunca sobra
y en la abundancia siempre escasa. Piensa
que en la búsqueda está la recompensa
y que el premio es proemio de zozobra.
Aprende, espera... ¡Ay de los aedos
que no miden sus versos con los dedos!
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