23 de diciembre de 2008

Humanos comestibles



Petrarca dice:
-¿A qué dirías que sabe cada parte de tu cuerpo?

Sibila dice:
-¿Es una pregunta con trampa?

Petrarca dice:
-No, que va.

Sibila dice:
-Pues... No sé. Cada parte sabrá a una cosa.

Petrarca dice:
-Y todas a ti.

Sibila dice:
-Yo tengo sabor a vainilla y coco por las cremas que uso.

Petrarca dice:
-La vainilla me gusta.

Sibila dice:
-Pero normalmente un cuerpo sabe salado.

Petrarca dice:
-Con regusto ácido.

Sibila dice:
-Sí.

Petrarca dice:
-Pero eso ya lo sabía.

Sibila dice:
-No me suelo chupar, así que no sé a qué puedo saber.

Petrarca dice:
-Chúpate ahora la parte interior del brazo izquierdo.

Sibila dice:
-Huy. Tengo sabor a rancia.

Petrarca dice:
-No me lo creo.

Sibila dice:
-¡En serio! Estoy rancia. Es una mezcla entre salado y rancio. Vamos, que tengo sabor a tocino. No me extraña que no me eche novio con este sabor tan malo que tengo.

Petrarca dice:
-Bueno, hay quienes devoran el tocino. A mí no me gusta, pero le da saborcillo a la sopa y al buen jamón.

Sibila dice:
-Jo, qué mal trago saber que tengo sabor a eso.

Petrarca dice:
-Yo sé a rama de naranjo.

Sibila dice:
-Nunca he chupado una rama de naranjo.

Petrarca dice:
-Yo tampoco, pero sé que saben a mí.

Sibila dice:
-Pues yo quiero saber a granada.

Petrarca dice:
-Si quieres comerte una granada te la puedes comprar en la tienda de al lado. Lo bueno es saber a lo que nadie sabe a qué sabe. Así les entra curiosidad.

Sibila dice:
-Me da igual la curiosidad. Yo quiero saber a granada.

Petrarca dice:
-Pues tendrás que comer muchísimas hasta que toda tú seas una granada.

Sibila dice:
-Vale. Ya mismo me pongo manos a la obra. Operación granada.

Petrarca dice:
-Pues yo estaba comiendo cacahuetes salados.

Sibila dice:
-Oye. Una curiosidad.

Petrarca dice:
-¿Qué curiosidad?

Sibila dice:
-¿Me vas a contar quién es Laura?

Petrarca dice:
-Laura sabe a limón con hielo. O a hielo con limón, dependiendo del día.

Sibila dice:
-¿Eso es una manera de escaquearte y no decirme quién es?

Petrarca dice:
-Si te digo quién es Laura te estaría diciendo todo lo que no es... Y entonces te estaría mintiendo.

Sibila dice:
-Vale. Más escaqueo.

Petrarca dice:
-Imagínate que yo te pregunto: ¿Quién es Jaime?

Sibila dice:
-Te contestaría que Jaime es el motivo de mis alegrías y de mis penas.

Petrarca dice:
-¿Y entonces qué le distinguiría de las granadas? Te puedes comer una y que te encante y luego comerte otra y que te siente fatal.

Sibila dice:
-Él hace que yo exista, que deje de existir y luego vuelva a existir como al principio.

Petrarca dice:
-Pero el botoncito está en tu cuerpo. Eres tú la que lo enciendes y lo apagas, aunque creas que es él quien lo hace con mando a distancia.

Sibila dice:
-Con mando a distancia no. Lo hace con el roce de su piel.

Petrarca dice:
-Las pieles se pueden rozar a distancia y estar distantes cuando se penetran.

Sibila dice:

-Su piel en la cercanía no es distante. Su piel es mi piel.

Petrarca dice:
-¿Tú sabes a qué le sabe tu piel?

Sibila dice:
-A carne, sangre y sexo.

Petrarca dice:
-¿A granada no?

Sibila dice:
-No. A granada quiero saber yo.

Petrarca dice:
-Entonces ¿no te gusta el sabor que saca de ti?

Sibila dice:
-¡Qué más da! Él es quien lo saca. Él lo disfruta, no yo. Yo sólo disfruto de lo que yo saco de él.

Petrarca dice:
-¿Y a ti te gusta cómo sabe?

Sibila dice:
-Me encanta cómo sabe. Es su sabor, así que es el que más me gusta en la vida.

Petrarca dice:
-¿Cuál de sus sabores te gusta más?

Sibila dice:
-Su pecho.

Petrarca dice:
-¿A qué sabe su pecho? ¿A tranquilidad?

Sibila dice:
-Sabe a "estoy en casa". Es un sabor raro, una mezcla de todos los demás de su cuerpo.

Petrarca dice:
-Lo malo del pecho es que está demasiado cerca del estómago, que es donde guardamos los peores sabores: las malas palabras, los caprichos frágiles y las promesas que no se cumplen.

Sibila dice:
-En su pecho no hay promesas, palabras ni caprichos. Sólo el pum-pum, pum-pum que me acuna.

7 comentarios:

S. Dedalus dijo...

No hace demasiado tiempo dijiste que el sabor de una mujer no se descubría en su boca, sino en su sexo. Ahora dices que todas las partes de una persona saben a ella misma. No creas que quiero llevarte la contraria, pero veo una ligera contradicción (y tú, con los argumentos que acostumbras, me dirás que no).

Yo antes que saber a algo que produzca curiosidad prefiero que cada lengua que deba lamerme encuentre un sabor distinto y yo encontrar el mío propio a través de todas ellas.

Petrarca dijo...

Ese "con los argumentos que acostumbras" me ha dolido xD Pienso que todas las partes de una mujer saben a esa mujer, pero que unas definen más que otras.

PIPER dijo...

Sigo sin creer en tus chats.
Mucha filosofía y poca sangre.
No sé, son extraños.

Vuelvo a disentir en algo que mencionas: "Pero el botoncito está en tu cuerpo. Eres tú la que lo enciendes y lo apagas, aunque creas que es él quien lo hace con mando a distancia."
En mi visión de las cosas el botoncito ni lo acciona uno ni el otro. Se acciona sólo, por cuestiones que no podemos dilucidar. Ojalá pudieramos decidir cuando accionar el botón y cuando no. Todo sería muy simple y practicamente no existirían problemas.

Me estoy dando cuenta que estoy muy peleonera. Perdona si parece que critico mucho, debe ser la época del año.

Petrarca dijo...

Me molan tus críticas, pero las rebatiré "con los argumentos que acostumbro" xD. Tener el control del botoncito es algo por lo que se pelea, ser capaces de controlar nuestra propia vida. Esto no quiere decir que no nos afecte lo que venga del exterior sino que, en última instancia, sea nuestro interior el que interprete esas influencias y el que les dé la importancia que tienen. Los que sangramos somos nosotros.

PIPER dijo...

Si tomamos que con el botoncito controlamos nuestra vida, tienes razón. Sin embargo, yo me refería al botoncito que determina si te enamoras (puaj, me siento muy cursi!) o si un chico te atrae o no. El control de mi vida, en un sentido amplio, si está en mis manos. Pero, yéndonos al caso concreto del amor, mantengo mi postura acerca de que no tenemos control sobre el botón. Las veces que me he impuesto dejar de pensar en alguien, para que luego apareciera y el botoncito se riera de mi por querer negar lo evidente. Por eso, ya me di por vencida, cuando un chico me gusta, me gusta y no me reprimo internamente; ya el botoncito se apagará sólo.

Noelia Jiménez dijo...

Petrarca, amigo, tienes un regalo en mi blog. Espero que te guste. Feliz Navidad.

Bolboreta dijo...

Piper: las conversaciones son reales, doy fe. Petrarca es asi.

Petarca y demas: Felices Fiestas!

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