15 de junio de 2009

Ideales y genitales

Hay paradigmas que se mantienen por una cuestión de fe. Quizá todos. Los paradigmas, los sistemas preconcebidos, existen porque los seres humanos somos incapaces de soportar el caos, de ahí que prefiramos pasar por idealistas antes que reconocer que estamos perdidos. Los valores (y el sistema de donde nacen) son atajos que suelen funcionar pero que no siempre funcionan. La democracia, por ejemplo, a veces resulta más tiránica para un pueblo que la misma tiranía y la libertad, mal utilizada, puede llegar a esclavizar tanto o más que la propia esclavitud. Racionalmente, el sufragio universal no tiene ningún sentido práctico y su teoría proviene únicamente de la exclusión. El voto no debería estar al alcance de cualquiera como tampoco el insulto, que a menudo se vuelve contra el propio insultador.

Ayer, un hombre:

-¡Es que no se entera! ¡Ese chaval sólo tiene neuronas en el cerebro!

Aunque quizá no le faltaba razón. Shopenhauer, lejos considerar al cerebro como la mejor parte del hombre lo tenía por "el parásito, o el pensionista, de todo el organismo". Para él la población activa se acumulaba en otros confines menos elevados: "El instinto sexual es el núcleo de la voluntad de vivir, y por ello en él se concentra todo deseo; de ahí que yo en mis escritos haya denominado a los genitales como el punto focal de la voluntad."

Hoy, una noticia:


Con dos cojones.



1 comentarios:

Quico dijo...

Con tanto control se puede decir que los productos que vienen de allí son de alta calidad.

Esto es como aquella noticia que decía que Extremadura tenía el doble de funcionarios que Cataluña.

Así que como tú dices, nuestros políticos tienen un par.

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