19 de junio de 2009

Juegos







Quedó esculpida en piedra la honorable
frente que ayer sostuvo la corona
del tiempo nuevo. Roto el movimiento,
no la materia, viva se desgasta,
prendida en sus albores quebradizos,
bajo la misma ley que desafía.
¡Cuánto abarca la piel así enfrentada
a la inútil ficción del monumento!
¡Cuánto pesa a sus pies el pie ligero
de los niños que ajenos a la gloria
juegan, despreciadores del futuro!
Renovadas están las fiestas, limpio
el zaguán que dejó de ser dorado
para tomar la luz que despreció.
El símbolo desciende por el río,
que no es la vida ni a la muerte lleva,
que el éter no recorre ni el averno,
que no ahoga el dolor ni santifica.
Renuncia, piedra, a la victoria y rinde,
al fin, tu plaza al fuego y al olvido.


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