7 de agosto de 2009

Estaciones




La vida es una pero nos cuesta admitirlo, como todo lo evidente que nos perjudica. La irreversibilidad asusta: las puertas cerradas por última vez y el espejo que no volverá a reflejar nuestra imagen son hechos consumados, presentes, reales, pero tenemos un buen sistema de ventilación para airear su recuerdo. Dios es sólo el principio... Y luego el olvido por negación interesada. La vida es una, como la muerte, aunque en ningún caso lo parezca con nuestras segundas, terceras y enésimas oportunidades, grandes y pequeños simulacros de lo inexistente. El universo colabora con el engaño y nos trae un día después de cada noche y la misma estación por cada tres. Y luego el artificio de semanas, meses y costumbres. Avanzar dando vueltas parece eternizar el avance, como el nombre que damos a lo irrepetible: agosto, naranja, Laura...


1 comentarios:

arda dijo...

Vida y muerte se entrelazan, forman parte de lo mismo, así opino yo. De todos modos, ahora que estamos aquí, a disfrutar lo máximo posible!

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