
El aire de Valencia a veces huele a brasas. Inexplicadamente. Suele ocurrir en los días fríos, de azul profundo y luz aguda y blanca. Esta mañana, por ejemplo, en la calle Colón, donde he ido a por una de las muchas cafeteras que servirán de regalo para estas navidades y una abundante y variada recarga de café. La boutique Nespresso, cálida a la fuerza, tiene un dispensador de tickets para reservar el turno, un servicio de catering para acortar la espera y un mago, ay, para alargarla. No está mal, sin embargo, como evolución "a lo humano" del revistero.
No me gusta el café pero después de la comida me he preparado uno para disfrutar del olor y la liturgia. El folleto explicativo, con ese encanto mitológico de lo indemostrable, definía con tiernas palabras la variedad elegida: "Un equilibro sutil entre fuerza, fineza y plenitud, presenta un perfil muy característico gracias a sus notas de madera y tostadas. Los Arábicas de América Central y del Sur combinados con Robusta se han tostado ligeramente para preservar el delicado aroma de la mezcla. Es el café ideal para los que buscan un espresso que sea corto y suave a la vez." ¿Cómo privarse de la experiencia?
Al cabo, el equilibrio sutil me supo a poso... Pero así son las religiones: el premio está en la espera, en el camino y en esas profecías cuyas metáforas se paladean al margen de toda conclusión. Para mí el café es pura, exclusiva y sublime evocación de la nada, de una nada imprecisa en la que sólo el olor consigue encarnarse. Olor de santidad que pasa y abrasa en los días fríos, de azul profundo y luz aguda y blanca.
No me gusta el café pero después de la comida me he preparado uno para disfrutar del olor y la liturgia. El folleto explicativo, con ese encanto mitológico de lo indemostrable, definía con tiernas palabras la variedad elegida: "Un equilibro sutil entre fuerza, fineza y plenitud, presenta un perfil muy característico gracias a sus notas de madera y tostadas. Los Arábicas de América Central y del Sur combinados con Robusta se han tostado ligeramente para preservar el delicado aroma de la mezcla. Es el café ideal para los que buscan un espresso que sea corto y suave a la vez." ¿Cómo privarse de la experiencia?
Al cabo, el equilibrio sutil me supo a poso... Pero así son las religiones: el premio está en la espera, en el camino y en esas profecías cuyas metáforas se paladean al margen de toda conclusión. Para mí el café es pura, exclusiva y sublime evocación de la nada, de una nada imprecisa en la que sólo el olor consigue encarnarse. Olor de santidad que pasa y abrasa en los días fríos, de azul profundo y luz aguda y blanca.
2 comentarios:
Te van a comprar los derechos para su campañan... ¿Y regalan cafeteras? Mmmmm... ya la huelo.
No, no las regalan ellos. Nos las regalamos los clientes unos a otros. Yo ya sé de tres que van a tener nueva cafetera el día de reyes.
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