7 de abril de 2009

Su nombre perfecto



A ratos, mientras no se está peleando con el armarito de los tupperwares o cuando deja de conspirar contra el gobierno, a mi padre le da por filosofar. Tiene tres máximas fundamentales. La primera se refiere a las putas, de quienes dice lo mismo que de los locos, esto es, que ni son todas las que están ni están todas las que son. La segunda es sobre Dios o, mejor, sobre el mundo y sobre la naturaleza miserable de éste si no se acompaña por la existencia de aquél. Sentencia: "Si Dios no existe, esto es una mentira". Y la tercera máxima se refiere al hombre, a quien define (a lo Schopenhauer sin haberlo leído) como un animal permanentemente insatisfecho.

Yo sobre las putas tengo poco que decir, sobre Dios menos y sobre el hombre apenas más de lo que pueda decir sobre mí. A mi insatisfacción yo la llamo aspiración y no es a lo eterno, o lo es, quizá, pero siempre a través de la verdad de cada día. Y a mi aspiración le di una vez el nombre de Laura, su nombre perfecto, que son las tres últimas letras de un poema que escribí para perdonarme y abrazarla.


La canción más bonita del mundo


Pierdo el tiempo sin tus besos, pierdo el tiempo sin ti.
Y pierdo la razón si lo intento, yo me pierdo sin ti.

Hoy te quise contar una historia, pero no es fácil si te vas.
Te mentí porque no sabía por dónde empezar.

Dejaré de ser para darlo todo,
inventaré un lugar para perderme por ti.

Seré tu sueño rosa, tu lado azul;
tu locura, tu ternura, tu campo abierto, tu celda, tu mar...
seré tu vida.

Hace tiempo que busco un recuerdo, mi razón para seguir.
Pero la lluvia cae despacio sobre mi cristal.

Hoy te quise besar muy deprisa para encerrarte en mi mar,
encender tu lugar oscuro, mezclarte con pincel.
Hacer promesas de acuarela;
intentaré no salirme del papel.




6 de abril de 2009

Formas








Brilla la muerte ya en la empuñadura,
en el beso la hiel, la polvareda
en el sagrado templo y en la seda
del velo que aprisiona tu alma pura.

Vana esperanza tiene en la futura
ley aquél que en la actual su cuerpo enreda:
en el momento eternizado queda
el dolor, el quebranto y la amargura.

Rompe el ciclo poblándose de estrellas
el verso limpio, cierto, enamorado
del lento declinar. El roce suave

del tiempo tu verdad no ha desgastado
y me dirige entre tus formas bellas
adonde yo no alcanzo y él no sabe.




*Boceto hecho por César.


Abruzzo



5 de abril de 2009

Metafísica







Hay un hilo invisible que hace que el mundo sea "mundo"
y que el pájaro y el árbol puedan ser la misma cosa,
igual al pensamiento que los piensa y los agrupa
formando su lenguaje. Lo intuido ayer se demuestra
ahora, crudamente, en la metáfora que no fue:
dejar la sala a medias por no ver cumplido lo triste-
mente previsible, la expresión que augura la distancia.
Una luz, que no sé si había apagado, me arrancó
las lágrimas, que no volvieron, y el llanto que aún me queda
por rabiar. Y en el intervalo tú: inmune y perfecta,
de luz inextinguible que abrasa, Laura, y que sana.


4 de abril de 2009

Rutina



10 menos 20. Hoy me he despertado tarde, pero voy a levantarme pronto por aquello de la culpabilidad. He dormido muy bien. Una mariposa en Lietchestein, supongo. He soñado tres estupideces mezcladas en una misma estupidez y me las he apuntado en el movil para escribir, un día de estos, la novela del siglo.

A Eduardo le gustaba desayunar queso fresco y kiwi. No recuerdo si le ponía miel. Fue marinero pero, si el mundo fuera un lugar mejor, podría haber sido pirata. Ya lo creo. Le gustaba hablar sobre el oro. También sobre la chatarra y el cartón reciclado. Era un hombre curtido. También tenía su parte de ingenuidad, como cuando me preguntaba cómo podía hacer negocio. "Tú que eres licenciado en historia lo sabrás", me decía, y yo ponía cara como si esa sucesión de causa y consecuencia fuera verdadera. No sé por qué me he puesto a pensar en él.

Desde dentro de mi habitación escucho a mi padre buscando cosas (siempre está buscando cosas), a mi madre secándose el pelo y a mi hermano que no hace ningún ruido perceptible. Es un hombre silencioso. Cuando abre las puertas tira primero hacia dentro, antes de girar la llave o el picaporte, para que no suene al entrar. Todo lo contrario que mi hermana. A ella la fama siempre le precede. Ahora voy a ducharme, compraré el periódico y, si mi hermano no tiene prisa y puedo almorzar tranquilamente, lo leeré para cumplir con la rutina. La rutina es el motivo, tal y como están de aburridas las noticias. ¡Que alguien haga algo! (Aparte de robar, claro.)

10 y 9.

Casi media hora para escribir tres párrafos insulsos.

Se me da mejor la metafísica.

10 y 10.


3 de abril de 2009

El cuadernillo naranja (11)



Hoy utilizo tus primeros renglones para hablar sobre ti. Ayer te perdiste, que es una forma de decir que te dejé olvidado en los ordenadores de la biblioteca. Al cabo de unas horas te encontraron, devolviéndome tu propiedad cuando ni siquiera te había empezado a echar de menos. Es probable que leyeran algunos de tus secretos o que, viendo fugazmente todos los tachones que pueblan tus páginas, imaginaran que son de amor y no quisieran descubrir lo que ocultaban. No sé a ti, pero a mí no me importa que violen tus intimidades... Al menos mientras ellas no se sientan violadas.

***

Una tercera parte de mi vida la paso durmiendo. Del resto utilizo una tercera parte para hacer cosas, otra para pensar por qué las hago y otra para pensar por qué no hago lo que dejo de hacer. Ayer, al pasar por una calle estrecha del centro, vi a un hombre que venía en sentido contrario y no me aparté para que pasara. Lo hizo él. Después de cruzarnos me pregunté por qué no le había dejado pasar, que es lo que hago siempre, y en unos segundos descubrí que si no lo había hecho era porque él podía ver los coches de cara. Desentendiéndome de su presencia podía ahorrarme bastantes giros de cabeza. Si no fueran la misma cosa, pensaría que mi cuerpo es más listo que mi mente.

***

Hacia la mitad de la Malvarrosa, junto al paseo marítimo, hay un chico que hace castillos de arena. En realidad ya los hizo una vez y ahora su función consiste, fundamentalmente, en conservarlos. Hay cuatro y sólo uno es un castillo. El primero (tal y como me pilla en mi trayecto con la bici) es una mezquita, con sus arcos conopiales, sus pináculos y su minarete. El segundo es el castillo, medieval para más señas. El tercero yo diría que se parece a un trozo de isla griega, con sus azulejos blancos y todo. Y el cuarto es un montículo, que parece el proyecto de una nueva construcción pero que la crisis, al parecer, ha paralizado. Junto a cada una de estas obras, sobre el bajo muro que separa el paseo de la playa, hay una cestita para que los paseantes financien las obras y, sobre todo, su conservación. Porque el chico vivirá allí, supongo, y dormirá allí también, protegiéndolas del viento, de los hombres, de los perros, de la lluvia de esta noche, del tiempo, en fin, tan empeñado en destruirlo todo. Esos cuatro edificios, incluido el proyectado, son una buena metáfora, aunque obvia, de esta vida y de estos sueños que algún día, por mucho que nos esforcemos, volverán a ser la arena que fueron antes de tocarla.

***

Y Laura, claro, pero hoy sólo diré su nombre. Sin escribirlo.


2 de abril de 2009

Sobre el número



Paolo Ucello: Batalla de San Romano (1440)




En el ajedrez, como en tantas otras cosas,
sé mover las piezas pero no ganar partidas.
Tantas otras cosas: amor,
arquetipo simulado por la batalla que simula el tablero.
Matemáticamente
aseguran que es un juego que no pasa de elemental
(destino básico de todo azar humano en manos de la ciencia).
Algo trasciende el número,
sin embargo mito, historia, realidad,
en el peón valiente que no retrocede,
en el caballo incorpóreo salvo en la muerte,
en el alfil consagrado a su color,
en la torre y los muros que sólo el amigo delimita,
en la reina que reina en la batalla,

en el rey, en fin,
prisionero de una vida que son miles
y que sólo a Dios es dado arrebatar
por voluntad del hombre.



Certeza sobre certeza (Juego)







Supongo que
embargo nunca
manera siempre
nunca debería
certeza de
poder conseguir
que a base de
de alguna
quieran sin
querer me
ha sido así y
he tenido la
serlo.




1 de abril de 2009

Caricia (Abril)








Las caricias no son de la piel.
La piel es el medio que las lleva,
flotando,
al puerto seguro del pensamiento.
Te toco para que conozcas mis razones.
Te toco, Laura, para conocer las tuyas,
si es que tu mejilla se deja y busca
la entrega de mis dedos.
Abril será tu primavera de mañana.
Abril, también, los días de invierno
por venir.
Abril tu fuente clara y tu llanto negro,
las caricias que se dan y las que se pierden
lejos, lejos de tus orillas blancas.



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