Canarios, hienas y presidentes de los EEUU
Petrarca:
-Pues al pobre canario se lo llevaron por guarro. Tiraba el agua fuera y en una de esas mi abuela se resbaló y se le puso un ojo morado. El canario ha sido una víctima colateral.
Bolboreta:
-No me lo puedo creer. Pobriño, lo tiene que estar pasando fatal.
Petrarca:
-Sí, bueno, no sé... Dicen que los pájaros no tienen memoria.
Bolboreta:
-Sí que tienen memoria, pobres. Tanto tiempo ahí y ahora que está pachucho se lo llevan a otra casa. Lo tiene que pasar mal.
Petrarca:
-Es lo que tiene ser víctima de la rabia ajena. Mi abuela en esos momentos pensó que si se deshacía de él su ojo se curaría antes.
Bolboreta:
-¿Tu abuela no le tiene ni un poquito de cariño al pobre canario?
Petrarca:
-Supongo que sí. Ha estado cuidándolo desde hará unos 10 años... Aunque desde que no cantaba no se llevaban demasiado bien. Antes le decía cosas bonitas y desde entonces sólo le llamaba guarro.
Bolboreta:
-Pues entonces es que mucho cariño no le tiene.
Petrarca:
-Mi abuela es que es muy suya. Al perrico también le quería pero cuando se murió dijo que otro ni hablar.
Bolboreta:
-Eso no quiere decir nada. No quiere más por no encariñarse con él.
Petrarca:
-No, no quiere más porque dejan pelos y olores y pipis.
Bolboreta:
-Pero el pobre canario no tiene la culpa. Es como si tú te la llevas a otro lado a vivir porque ya está muy mayor.
Petrarca:
-El canario ha sido una víctima inocente. Eso está claro. Lo que pasa es que el cariño a los pájaros siempre ha sido un cariño más relativo que el que se tiene a un perro o a un gato.
Bolboreta:
-No veo justo desterrarlo.
Petrarca:
-¡Qué manera de meterte con mi abuela!
Bolboreta:
-No hombre, es que es un poco cruel con el canario. El pobre no tiene la culpa de tener sus achaques...
Petrarca:
-Supongo que fue un pronto que tuvo unido a la rabia por la caída.
Bolboreta:
-Es como si yo destierro a mis tortugas por pasarse todo el día durmiendo (que son capaces de hacerlo, ya te lo digo).
Petrarca:
-Bueno, pero es que las tortugas tampoco son como los canarios... A los canarios no les acaricias ni les das fresas ni nada parecido. La jaula es una barrera que se interpone en el cariño entre una persona y un canario.
Bolboreta:
-Eso es cierto. Yo les compro mazorquitas de maíz, que a Leyla le gustan mucho. ¿Las has visto tomando el sol? ¡Están tan monas!
Petrarca:
-Yo a lo máximo que he llegado con el canario (que se pueda contar) es a darle un trozo de lechuga. También hablaba con él, pero no nos poníamos de acuerdo en nada.
Bolboreta:
-Pero le silbabas y eso une mucho.
Petrarca:
-Sí, supongo que sí... Pero era una relación desequilibrada. Seguro que yo entendía menos sus silbidos que él los míos. Además, siempre me hablaba de lo mismo: que si el bebedero, que si el alpiste, que si el columpio... Claro, el pobre no tenía mundo.
Bolboreta:
-Seguro que ahora mismo está sufriendo en casa de la vecina.
Petrarca:
-No es la vecina. Es la que viene a limpiar... y si cuida canarios igual que limpia el canario se va a sentir como en Auschwitz.
Bolboreta:
-Pobriño. Peor me lo pones... Estoy a punto de llorar por él...
Petrarca:
-Eso es que la señora con vestido rojo se ha dado cuenta de la hora que es.
Bolboreta:
-¿Tú crees?
Petrarca:
-No sé. Tú te conoces mejor a ti misma y a la señora. Yo sólo de oídas... Una vez una chica en clase me estuvo explicando cómo es eso de tener la regla y recuerdo la frase "una catarata de sangre abriéndose paso".
Bolboreta:
-Ahora mismo estoy súper pérdida, te lo juro. Creo que si adelgazo a lo mejor me viene más regularmente... E igual hasta encuentro novio, fíjate. Lo de la catarata ya me lo contaste.
Petrarca:
-Son frases que marcan.
Bolboreta:
-Sí, no me olvidaría nunca de ella. Estoy un poco agonizante porque tengo catarro...
Petrarca:
-Se te junta todo: retraso, catarro, ardillas delincuentes...
Bolboreta:
-Estoy harta de la ardilla. La hija puta se come mis plantas y encima todo el mundo la defiende.
Petrarca:
-Es que las ardillas son simpáticas hasta que te comen el bulbo. A partir de ahí se hacen hurañas y se ponen a ver fútbol en calzoncillos.
Bolboreta:
-¡Qué cabrona es!
Petrarca:
-Walt Disney nos censuró esa parte de la realidad, la parte amarga de las ardillas. Si hubiese sido una mangosta todos estarían en su contra, pero es que las mangostas siempre eran las malas de los cuentos. Las ardillas hacen mejor de buenas, con sus dientecitos y esa forma tan graciosa de roer...
Bolboreta:
-Pero no es justo.
Petrarca:
-No, habría que tratar a todos por igual: ardillas y mangostas, hienas y koalas, cucarachas y conejillos… Pero Walt Disney no paró hasta lavarnos el cerebro.
Bolboreta:
-Las hienas a mí me encantan. Me parecen súper graciosas con sus grititos...
Petrarca:
-Sí, pero en los documentales siempre salen comiéndose a las crías de los demás y en El rey león eran las malas (aunque estaban a las órdenes del león malo).
Bolboreta:
-No sé, no he visto El rey león.
Petrarca:
-¿No has visto el rey león?
Bolboreta:
-No.
Petrarca:
-Im-per-do-na-ble.
Bolboreta:
-Sí, pero me he dado cuenta de que hay demasiadas películas que no he visto.
Petrarca:
-Una cosa es que haya muchas películas que no hayas visto y otra es no haber visto El rey león, quizá el mejor musical de toda la historia sólo igualado por Grease.
Bolboreta:
-Ahí lo tienes. No me gustan los musicales.
Petrarca:
-Pues a mí me encantan... Es mi parte más gay de todas las que tengo.
Bolboreta:
-¿Qué más tienes gay? Aparte de lo de las depilaciones, claro…
Petrarca:
-Me gustan las canciones gays: Freddie Mercury, Mika, Pet shop boys, Village people, Beegees...
Bolboreta:
-Te voy a enseñar una foto de... Adivina... Bueno, da igual, no adivines... ¡Brasi2! ¿Sabes que era amigo de la vecina que tenía en Barcelona?
Petrarca:
-Qué cosas…
Bolboreta:
-¿No te parece increíble?
Petrarca:
-No tanto como que no hayas visto El rey león, pero casi casi…
Bolboreta:
-Me he dado cuenta de que si tienes el pelo rizado y barbita, me tienes ya en el bote.
Petrarca:
-No le pega la nariz que tiene. Es como si se la hubiese robado a alguien.
Bolboreta:
-Tenía una nariz muy grande... Y una picha muy corta.
Petrarca:
-¡Demasiada información!
Bolboreta:
-Puedo darte más, si la precisas.
Petrarca:
-No, no… Hay cosas que es mejor dejarlas para la imaginación. Otra de mis facetas gays es que me gustan las películas de mujeres, tipo Leyendas de pasión, Sentido y sensibilidad, Orgullo y prejuicio...
Bolboreta:
-A mí eso no me gusta.
Petrarca:
-Y luego está lo de ponerme ropa interior femenina, pero ese es un detalle sin importancia...
Bolboreta:
-Lo de la ropa interior femenina es ya un clásico. Te sorprenderías de la cantidad de tíos que tienen tu misma... patología.
Petrarca:
-Eso dicen. Según leí lo hacen uno de cada cuarenta hombres.
Bolboreta:
-¿De verdad?
Petrarca:
-Sí, y a partir de ahí concluyeron que por estadística debían haber existido dos o tres presidentes de los EUUU que lo hubieran hecho.
Bolboreta:
-¡Hala! ¿Tú quién crees? Yo creo que Clinton y Bush hijo.
Petrarca:
-No sé. Yo creo que esos no, sería demasiado evidente. Los que más lo hacen son los que no aparentan tener vicios... Quizá Obama, aunque si coge la ropa de su mujer seguro que le viene grande.
Bolboreta:
-No, no creo que Obama... Pero Clinton sí, seguro.
Petrarca:
-Yo creo que a Clinton le ponía más el rollo sado.
Bolboreta:
-No, yo creo que el rollo sado le va más a Bush.
Petrarca:
-No, a Bush lo que más le va es meterse hortalizas. Por eso iba tanto al rancho. Todo encaja.









