20 de junio de 2009

Fragmentos



Hasta que uno de esos tipos melodramáticos, vanidosos y culones no alambra un territorio y empieza a nombrar lo que encuentra, los paisajes y los hombres divagan por allí como braceros sin trabajo. Después del paso del escritor el asunto cambia: el lugar cobra sentido, se enciende y se anima como si alguien hubiera puesto en marcha un teatrillo. Y a partir de ese momento hasta las piedras tratan de parecerse a las piedras de los libros.

Arcadi Espada: Ebro/Orbe. Ed. Tentadero (2007), p. 20.


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Por decirlo de la manera que con toda seguridad más le habría molestado, creo que [Henry James] era un reaccionario permanente. Cada vez que me lo encontraba, siempre daba más la sensación de venir de algún sitio que de dirigirse a algún lugar.

Gilbert K. Chesterton: Autobiografía. Ed. Acantilado (2007), p. 256.


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Una prueba maravillosa de la subjetividad miserable de los seres humanos, que hace que éstos lo refieran todo a sí mismos y pasen desde cualquier idea a sus propias personas sin solución de continuidad, lo proporciona la astrología, que retrotrae el movimiento de los grandes cuerpos celestes al pobre yo, y vincula los cometas con las trifulcas y necedades terrenales.

Arthur Schopenhauer: El arte de insultar. Alianza Editorial (2008), p. 37.


(¿Y no será una muestra evidente de autodesprecio que el hombre haga recaer la responsabilidad de su destino en el movimiento de unas rocas flotantes, por muy grandes que sean estas?)


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Després d'haver escrit aquestes coses, sento una sensació de tranquil.litat. Què ho fa que, quan tinc una cosa que em preocupa i l'escric, la preocupació -en gran part i almenys momentàniament- se me'n va? Puerilitat!

Josep Pla: El quadern gris. Ed. Destino (2007), p. 560.


19 de junio de 2009

Juegos







Quedó esculpida en piedra la honorable
frente que ayer sostuvo la corona
del tiempo nuevo. Roto el movimiento,
no la materia, viva se desgasta,
prendida en sus albores quebradizos,
bajo la misma ley que desafía.
¡Cuánto abarca la piel así enfrentada
a la inútil ficción del monumento!
¡Cuánto pesa a sus pies el pie ligero
de los niños que ajenos a la gloria
juegan, despreciadores del futuro!
Renovadas están las fiestas, limpio
el zaguán que dejó de ser dorado
para tomar la luz que despreció.
El símbolo desciende por el río,
que no es la vida ni a la muerte lleva,
que el éter no recorre ni el averno,
que no ahoga el dolor ni santifica.
Renuncia, piedra, a la victoria y rinde,
al fin, tu plaza al fuego y al olvido.


18 de junio de 2009

Un regalo de muchos




De una forma que yo desconozco Ana me ha enseñado a escribir mejor. Sobre todo, me ha enseñado a evitar frases que jamás diría a la cara, a tratar de escribir con una sinceridad que no se quede en el nombre. Escribir y, más aún, escribirle a ella, pasa necesariamente por la omisión de uno mismo, del intermediario, del ego que limita y apenas permite decir a las palabras.

No es fácil sobrevivir a eso. No es fácil renunciar al amor propio, a las ganas de gustar, a las estrategias que la vanidad, durante tanto tiempo, me ha enseñado. No es fácil aceptar la normalidad y, mucho menos, aspirar a ella, pero la recompensa lo merece.

Ana nunca me ha exigido nada y yo, por ella, por estar con ella, me lo he exigido casi todo. Por eso, si tuviera que reprocharle a alguien el esfuerzo sería a mí mismo... Pero estoy muy lejos de reprochármelo. Equivocarse, al fin y al cabo, es otra forma de aprender y tanta exigencia me ha llevado finalmente al principio de la historia, a esos días en los que nada pretendía ser distinto de lo que es, unos días tan buenos y tan distantes que, probablemente, jamás hayan existido y que ya iba siendo hora.


17 de junio de 2009

El cuadernillo naranja (22)



Me produce una desagradabilísima sensación pisar descalzo la alfombrilla del baño cuando está del revés, el tacto gelatinoso y duro de las ventosas bajo los dedos. No es la mejor forma de empezar el día, desde luego.

Sobre la calle un cielo gris de cartón-piedra, estático y pesado. Bochorno. Sopor. Desgana. Un chico me pregunta algo desde diez metros de distancia, pero no le entiendo y me hago el despistado. Cuando llego a su altura le miro. Me pide papel.

-¿Papel?
-Sí.
-¿De qué?
-De fumar.
-No llevo.

No sé qué hago para tener pinta de fumar porros.

En el parque, sentados en un banco y bajo la frondosidad de un tópico de color sepia, hay dos personas que algún día podrán decir que se quisieron.

Durante el almuerzo:

-¿Qué tal lo tuyo?
-Disolviéndose como un terrón de azúcar.
-¿En el café?
-En un café que nunca voy a tomar.

La mente, que es una parte del cuerpo, actúa como él ante los golpes: se repliega sobre sí misma para proteger sus zonas más delicadas. Ciertos comportamientos en apariencia extraños revelan únicamente la normalidad de la supervivencia.


15 de junio de 2009

Ideales y genitales

Hay paradigmas que se mantienen por una cuestión de fe. Quizá todos. Los paradigmas, los sistemas preconcebidos, existen porque los seres humanos somos incapaces de soportar el caos, de ahí que prefiramos pasar por idealistas antes que reconocer que estamos perdidos. Los valores (y el sistema de donde nacen) son atajos que suelen funcionar pero que no siempre funcionan. La democracia, por ejemplo, a veces resulta más tiránica para un pueblo que la misma tiranía y la libertad, mal utilizada, puede llegar a esclavizar tanto o más que la propia esclavitud. Racionalmente, el sufragio universal no tiene ningún sentido práctico y su teoría proviene únicamente de la exclusión. El voto no debería estar al alcance de cualquiera como tampoco el insulto, que a menudo se vuelve contra el propio insultador.

Ayer, un hombre:

-¡Es que no se entera! ¡Ese chaval sólo tiene neuronas en el cerebro!

Aunque quizá no le faltaba razón. Shopenhauer, lejos considerar al cerebro como la mejor parte del hombre lo tenía por "el parásito, o el pensionista, de todo el organismo". Para él la población activa se acumulaba en otros confines menos elevados: "El instinto sexual es el núcleo de la voluntad de vivir, y por ello en él se concentra todo deseo; de ahí que yo en mis escritos haya denominado a los genitales como el punto focal de la voluntad."

Hoy, una noticia:


Con dos cojones.



14 de junio de 2009

Espacios



A mitad de una escalera un chico le dice a una chica que no puede pedirle espacio cuando ella apenas le da. En un sentido comercial el reproche parece absurdo: normalmente, si alguien pide algo es porque no le sobra.


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