5 de febrero de 2010

Viviera o viviese



¿Qué criterio sigue el comportamiento? ¿Por qué a veces lo blanco se nos vuelve negro, lo azul naranja o lo verde morado? Intentar comprender esta variabilidad a partir de los sentimientos exclusivamente humanos sólo nos dirige a calles sin salida. Sentimientos como la nostalgia o la ilusión, como la decepción o la esperanza, sentimientos que se alimentan de pasado y se proyectan al futuro, imposibles para cualquier otra especie, nunca son tan intensos ni tan decisivos como parecen ser. Por encima de ellos (y casi siempre detrás de ellos) aparece el instinto, milenariamente asentado, con su carga insaciable de presente. En el instinto se "presentizan" el pasado y el futuro y en él las nostalgias, las ilusiones, las decepciones o las esperanzas son las que dirigen la acción, creando el paisaje donde efectivamente se actúa. Fuera del instinto, el resto (la civilización) acompaña, suavizando lo abrupto o agudizando lo romo, ofreciéndole al incontenible caudal del presente la amplia extensión de dos riberas en las que encontrar acomodo o desesperar, en las que fluir o empantanarse.


3 comentarios:

JLin™ dijo...

Los sentimientos, tan propios y característicos del ser humano, pueden convertirse fácilmente en una carga pesada y esclavizadora, que nos ata, que nos lleva a un apego que sólo nos hace infelices.

Con los sentimientos hay que estar alerta y saber equilibrarlos, sopesarlos y disfrutarlos.

Viviera o viviese... como me gusta el pretérito imperfecto :-)

Recuerdos olvidados dijo...

los sentimientos son la parte animal del ser humano y son brutales. Los instintos al menos nos las apañamos para reprimirlos.

PD: me encanta esa foto de mi vecino totoro :)

Petrarca dijo...

Lo malo es reprimir (o que te repriman) el instinto. Ya lo dijo Obi Wan. Por suerte los humanos hemos ideado estratagemas para redirigirlos en caso urgencia... Pero más valdría no apañarnos con sustitutivos a menos que tengan un buen sello de calidad.

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