
Es habitual toparse en las novelas de hace uno o dos siglos con parejas que decidían casarse después de su primer paseo por el parque. No es que los hombres de antaño no supieran lo que es el tempo o la estrategia... Lo sabían, tal vez demasiado bien, pero sucede que conseguir el contacto en aquel tiempo suponía avanzar la mitad del camino. La otra mitad se lograba embaucando a unas madres que, a modo de Pepito Grillo con mantilla, iban siempre colgando del vestido de sus hijas para evitar confidencias desvergonzadas y habladurías molestas. El honor y buen nombre de la familia (metidos a presión bajo el corsé de la niña) debían estar bien custodiados hasta el mismo momento de la boda, porque a aquellas pobres criaturas, analfabetas, ignorantes y tan manipulables como las ventanas de un convento, no se las podía dejar a solas sin la bendición sacramental. Sí, las cosas han cambiado mucho. Ahora el premio se consigue antes que la papeleta y el polvo mucho antes que el pliego en el alféizar. Las tapias altas se han transformado en faldas cortas y las madres, desnudas de mantilla, han pasado de controladoras a controladas, de manipuladoras a manipuladas. Tal vez lo peor de la inexistencia de normas es que se nos ha robado la capacidad de desafiarlas y la imaginación para vencerlas. Pero, en fin, tampoco vamos a quejarnos...
2 comentarios:
Pues eso, que tampoco nos vamos a quejar :-)
No obstante, te sorprendería saber que todavía quedan especímenes de la vieja escuela, por lo general anclados en pueblos de la España profunda. Te contaré una anécdota. No hace mucho (un par de años, a lo mejor) mi abuela llamó a familia que tiene en el pueblo, y preguntó por una de sus sobrinas, que tiene treinta y muchos. Pues bueno, le dijeron que había ido al pueblo de al lado a comprar con su novio (cuarentón), y acto seguido, en milésimas de segundo, añadieron: "pero no han ido solos eh, con ellos va X". Claro, es que dos personas adultas yendo a comprar al pueblo vecino tienen mucho peligro...
No me sorprende porque mi abuela hace lo mismo... E incluso con cincuentones. Y es que es verdad, cuando dos personas se encuentran a solas lo primero que se les ocurre es follar. Lo mismo me pasa a mí, que cuando estoy solo en casa lo primero que se me ocurre es despelotarme. Hay mucho vicio. ^^
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