4 de mayo de 2010

Madres con mantilla




A colación de lo anterior, aquí va otra del Ministerio de Igualdad. Last but not least. De los productores de “Está vivo pero no es humano” y “El príncipe de Cenicienta debe morir”, llega a sus pantallas “Menos tetas y más carretas”, una campaña dirigida a erradicar la utilización de imágenes de mujeres como reclamo publicitario en las salas de fiesta. Para ilustrar la problemática, el Ministerio pone dos ejemplos y otro el periodista de El Mundo. Veámoslos:


1. La sala Arco (Alcázar de San Juan):


Laura Seara, directora del Instituto de la Mujer: “¿Qué tiene que ver la silueta de una mujer con el logotipo de una discoteca?, ¿qué insinúan con ello? Es una exhibición del cuerpo femenino sin ninguna relación con lo que se ofrece dentro, un uso sexista de la imagen de la mujer”. A esta soplapollez que delata el poco trabajo que tienen en el tal Instituto, el periodista añade algunas consideraciones de cosecha propia: “La A de Arco es la silueta de una mujer cuyas manos parecen atadas por encima de su cabeza. Las dos líneas verticales de la A son las piernas de la chica y la transversal, un tanga bajado a la altura de las rodillas”. Como se puede observar, el periodista va incluso más allá que el Instituto de la Mujer y donde hay dos muñecas superpuestas él observa una atadura y donde hay ropa interior él intuye un tanga. ¿Dónde vamos a parar?


2. La discoteca Xantè (Elche):


Sobre esta imagen, Laura Seara afirmó que “denigra la imagen de la mujer” e “incita a pensar que en la fiesta se promociona o facilita otro tipo de servicio”. Vale. Todos sabemos que entre las capacidades de los pezones no se encuentra la auditiva, pero de ahí a sugerir que la chica se dedica a la prostitución hay un trecho. ¿Y no serán ese tipo de conclusiones ignorantes, infundadas y monjiles las que denigran “la imagen de la mujer”?


3. La sala Excalibur (Madrid):


Por si faltaban formas redondas, Rafael J. Álvarez redondea su artículo con el cartel de la fiesta que tendrá lugar el día 8 de mayo en la sala Excalibur de Madrid. Esta sala, comenta el periodista, “publicita el concierto de música de los años 70 que ofrecerá el próximo sábado con un cartel en el que se ve a una chica en presunta actitud sexual que se toca los pechos desnudos. La piel de mujer a seis euros.” Otro al que le sale barato llamar puta a alguien. Presuntamente.

Ante semejantes demostraciones de vicio y corrupción, la directora del Instituto de la Mujer concluye: “Es pura explotación de la mujer, una exhibición para atraer a la clientela masculina. Transmite a la propia mujer la idea de que su valor como persona es su cuerpo. Es muy habitual que las discotecas tiren de este tipo de reclamo. Así, la mujer queda como pura mercancía social, puro reclamo, no es dueña de su cuerpo. Se la cosifica y se desliza la idea de que las mujeres son fácilmente accesibles. Estas publicidades suponen un trato vejatorio. Que los responsables sepan que no vamos a dar tregua. Para el Instituto es una cuestión a batir”. Con semejantes argumentos alguien podría encabezar perfectamente una cruzada contra las minifaldas o los wonderbra. ¿Será lo siguiente? Atentos. La noche es joven y el Santo Oficio no descansa.


6 comentarios:

JLin™ dijo...

Lo leí ayer en prensa escrita y... ya no sé ni lo que pensé de esta ¿mujer... ciborg...ente? que cada día desbarra más.
Entre campaña inquisitorial y campaña inquisitorial tiene tiempo para ¿cantar? la internacional puño en alto. Espero que al menos sepa lo que canta.

Comen: tercera persona del plural del presente de indicativo del verbo comer.

C.C.Buxter dijo...

Bueno, esta vez no ha sido, al menos directamente, la pobre Bibiana Aído. Para una vez que no la lía...

No sé si lo hemos comentado ya alguna vez, pero lo más fascinante de los censores puritanos, de esta o de otra época, es que en el fondo tienen una imaginación que ya la quisiera para sí el marqués de Sade: para ellos, todo es sexual. Ver en dos muñecas entrelazadas, sin más, un signo de sometimiento físico de la mujer, habla por sí mismo... Freud tendría mucho que decir al respecto.

Petrarca dijo...

A mí estas cosas me recuerdan a aquel precioso final de Cinema Paradiso, con la composición de todos los recortes censurados con campanita. En nombre de la dignidad de la Mujer (así en singular y mayúscula) se están haciendo demasiadas estupideces.

raindrop dijo...

¡Vuelve la censura! (y esta vez de la mano de los pseudoprogres)

...y qué razón tenéis: estas interpretaciones sólo están al alcance de las mentes calenturientas (¿o será que yo soy demasiado pánfilo?)

saludos

Quico dijo...

¿Y un cartel con una mujer tapadita con un velo? Doble controversia! Se volvían locos!

sala arco dijo...

Esta información es totalmente errónea y queremos aclararlo: el rótulo de la Sala ARCO se encargó a un artista local para que diseñase un logotipo que expresara dos de las características esenciales de la sala de conciertos, como son nuestra pasión por la música y el rock and roll concretamente, y nuestra filosofía anarquista de vida. Y el resultado, que es el que es, así lo expresa: la letra O de “Arco” está representada con un CD como símbolo de la música, y en la letra A de “Arco” se ha jugado con la semejanza de una silueta bailando que puede ser hombre o mujer y que en este caso simboliza el baile, la fiesta , la música; siempre en libertad y respetando los derechos de hombres y mujeres.
La silueta en cuestión nunca estuvo encadenada ni atada, las bragas caídas también pueden ser producto de la imaginación ya que en una sombra y no se aprecian esos detalles (si es braga, tanga, un short que tanto se lleva ahora encima de leotardos…) que pueden ser otros. En la palabra Arco se ha querido simbolizar la música y una expresión y respuesta vital y satisfactoria hacia la música que es el baile y eso y solo eso se ha querido representar.
Ese es el significado del simbolismo de nuestro logotipo y eso es lo que pretendemos reivindicar: la anarquía, la música y la libertad absoluta del individuo (hombre o mujer) para hacer con su cuerpo y su vida lo que quiera, y que es lo que pretendemos con nuestra sala de conciertos: que sea un espacio de libertad, de música y de igualdad. Es puro simbolismo y arte y que para nosotros expresa muy bien nuestra forma de ver y entender la música y la filosofía libertaria.
2. Queremos aclarar que en ningún sentido hemos pretendido jamás ni por asomo discriminar a las mujeres ni expresar ningún contenido sexista ni con nuestro logotipo ni con nuestro quehacer diario en la Sala (prueba de ello es la gran afluencia de mujeres que acuden a diario y todos los grupos de mujeres que ya han tocado aquí, como ayer mismo hizo el grupo australiano de 6 mujeres Dollsquad). Y pensamos que si se ha podido entender así, ha sido por hacer una interpretación simplista de nuestra simbología y por desconocimiento de lo que significa. Es más, mostramos nuestra total oposición y rechazo a toda forma de discriminación y opresión hacia las mujeres y en general a cualquier persona por razón de su sexo, orientación sexual, etnia, raza, enfermedad, discapacidad o cualquier condición social o económica, pues creemos firmemente en la igualdad intrínseca del ser humano en derechos y deberes.

3. Queremos aclarar que el Instituto de la Mujer nunca se ha puesto en contacto con nosotros o que por lo menos así nos conste, y que en cualquier caso, nosotros mismos nos dirigiremos al propio Instituto para aclarar el simbolismo de nuestro logotipo y aclarar malentendidos.
4. Queremos decir que no renunciamos a nuestro logotipo ni su significado más arriba expresado, porque expresa un simbolismo con el que nos sentimos identificados ideológica y emocionalmente, y que no consideramos que estemos vulnerando ninguna norma legal por ello.

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