
A ratos te deseo en cada parte
de mi cuerpo. A ratos la punzada
percibo de tu carne en la quijada
que mastica el vacío sin besarte.
A ratos las caricias de mis dedos
naufragan en el mar de las texturas
que modelan mi cama y las figuras
compongo de tu ser entre mis miedos.
A ratos por placer entera engullo
tu sombra atesorada allá en la mente
y tu piel por la mía sustituyo:
tus labios por los míos, tu frente
por mi frente, lo mío por lo tuyo…
A ratos, vida mía. De repente.
1 comentarios:
Guau. No sabía que también te llamaba la poesía. O que tú la llamas a ella.
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