4 de marzo de 2011

Crazy in love



Bon Jovi, Lionel Richie, 50 cents, Beyoncé, Nelly Furtado o Mariah Carey son algunos de los artistas que han actuado en conciertos privados para los Gadafi a cambio de aproximadamente un millón de euros por actuación. De todos ellos, y tras los últimos acontecimientos revolucionarios en Libia, al menos las tres últimas cantantes han declarado haber donado dicha cantidad a fines humanitarios. Esta noticia me ha hecho recordar unas elocuentes declaraciones con las que nuestro Presidente del Gobierno criticaba al líder de la oposición hace un par de semanas: "Se puede cambiar de criterio en función de las circunstancias, lo que es bastante insólito es que no se tenga criterio."

(Inciso: A pesar de lo que diga el Presidente, él sabe y todos sabemos que Mariano Rajoy tiene criterio. Lo que ocurre es que prefiere no mostrarlo para no perder votos. No estamos, por tanto, ante un caso de falta de criterio sino de perversión de la democracia, que es mucho peor.)

A lo que iba.

Beyoncé, Nelly Furtado y Mariah Carey han donado íntegramente a fines benéficos la cantidad que Gadafi les dio a cada una por cantarle. La clave de esta información está en la integridad, en el millón de euros aproximado, pues convierte el dinero donado en el dinero recibido -más allá de la contingencia fugaz de los billetes- y hace de la acción solidaria un acto de desquite y penitencia. "El clan Gadafi me pagó un millón de dólares por un espectáculo de 45 minutos ante invitados en un hotel en Italia. Donaré los dólares", ha twitteado Nelly Furtado. "Me siento horrible y avergonzada por haber participado", ha confesado Mariah Carey dándose amortiguados golpes en el pecho.

Ni la ignorancia debería servir de excusa ni la excusa de justificación. ¿Qué hay de malo en que varios millones de dólares pasen de manos de personas que oprimen al pueblo a personas cuyo trabajo es divertir a ese pueblo? Reprobable, en todo caso, sería que las canciones de estas artistas hablaran de lo bien que se está en sin libertades y de lo bueno y sabio que es el dictador... Pero creo que no es el caso.

Ahora bien, donar el dinero a tirano pasado es una forma de blanquearlo y de blanquearse. De blanquearlo porque, al fin y al cabo, supone reconocer que el tal era dinero sucio y de blanquearse porque así ahorran las explicaciones sobre sus malas compañías. Una publicidad con la que entonces prefirieron no contar.

Como dijo el Presidente, "se puede cambiar de criterio en función de las circunstancias". Lo que es insólito, digo yo, es que el cambio de criterio tire siempre hacia el beneficio propio en vez de a la dignidad común.

5 comentarios:

raindrop dijo...

¡Qué fácil es hacer las cosas a toro pasado y qué muestra de escasos principios deja en evidencia!

Quico dijo...

Y lo mismo pasa con los arquitectos, como decía Ramoneda no hace mucho, antes los grandes arquitectos jamás hubieran ido a esos países a vender sus faraonicos proyectos por nada del mundo, sin embargo desde hace unas décadas los dictadores de estos países son sus mejores clientes. Eso sí, dicen que no es por el dinero, van por la libertad que tienen para poder crear, cosa que no encuentran en Europa, por ejemplo.

"...amortiguados golpes en el pecho..." Muy bien dicho :)

raindrop dijo...

sí, los arquitectos, etc etc etc

Ahora, todos coincidirán en una cosa, en buscarse excusas para justificar sus comportamientos. Pero ya se sabe:
excusatio non petita, accusatio manifesta.

Petrarca dijo...

Me estaba preguntando yo si se le puede reprobar a Leni Riefenstahl teniendo en cuenta que ella sí ensalzó a quienes le pagaban y además muy a gusto.

raindrop dijo...

No sé... si se apoya algo deleznable, se sigue siendo deleznable por muy coherentemente deleznable que se sea.
Pero esto es opinable, por supuesto. Al menos, es lo que a mí me parece.

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