17 de junio de 2011

Vicios sucios



Contemplo admirado a Anthony Weiner, el congresista obligado a dimitir por enviar fotografías eróticas desde redes sociales a varias mujeres que no eran la suya. Me extasía igualmente el adulterio de Arnold Schwarzenegger con su chacha, el de Rudy Giuliani con su actual esposa o los históricos encuentros presidenciales de Bill y Mónica en el despacho oval. Me rindo humildemente ante todos estos escarceos y envidio con resignada sinceridad al pueblo americano las numerosas conversaciones que han mantenido y siguen manteniendo sobre la entrepierna de sus representantes. ¡Los políticos demostrando por fin que son humanos también para lo bueno! A este lado del océano, en cambio, sigue la España eterna con sus eternos vicios de pobre: el abuso de poder, el robo, el nepotismo, el tráfico de influencias... Tan grande y tan profunda es nuestra miseria que supera fácilmente lo económico y llega a lo moral: esta dolorosa conciencia de no tener ni para ejercer de puritanos. Como nación pretendidamente moderna, en nuestro haber sexual disponemos únicamente de unos pocos, viejos, veniales y jamás confirmados rumores: que si monarcas con ex-vedettes, que si ex-presidentes con ex-ministras, que si ex-vicepresidentas con presentadoras de televisión... Nada, en realidad, que nos dé para un almuerzo. Cuando el diablo se puso a repartir vicios entre los políticos a nosotros nos tocó la peor parte: mientras que a los americanos les tocó el follar, a los españoles les tocó el joder.

2 comentarios:

raindrop dijo...

vicios sucios + políticos = pleonasmo

Patata Piloto dijo...

Jajaja. ¿Verdad? En otras partes del mundo leer el periódico por lo menos entretiene y distrae y hasta te puedes echar unas malévolas risas... aquí sólo sirve para ponernos de mala leche y soñar con hacer la maleta y emigrar.

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