
Sabrás que no acostumbro a hablarte sobre el porno que veo. Sólo si el asunto lo merece -y no suele merecerlo- comparto contigo la información para que luego puedas juzgar libremente, a tus anchas y, diríase, de primera mano. Como cuando te pasé aquel video -¿recuerdas?- en el que sólo había una mujer y pocas veces hubo tanto. Aquel ejemplo tan sencillo me permitió convencerte de que toda complicación surge a partir de una derrota previa, de una carencia incuestionable. Con este otro ejemplo intentaré completar la teoría, cuadrarte el círculo, y demostrarte que sólo el enfrentamiento contra tales derrotas y tales carencias nos permiten alcanzar los rectos caminos del arte. En esta ocasión -y mientras no me pidas lo contrario-, tendrás que conformarte con lo que imagines.
El vídeo se llama "Tres generaciones" y comienza con una flagrante omisión: nada ni nadie nos explica cómo se ha llegado a la peculiar circunstancia de que una madre y una hija estén follando al mismo tiempo con el mismo señor. En realidad, nada haría suponer que una y otra son madre e hija -no lo parecen demasiado- pero, tanto el título de la pieza como la evolución posterior de los acontecimientos nos ponen sobre la pista de que así se ha tramado. Al espectador no le queda más remedio que aceptar el hecho, sumisamente, no vaya a ocurrir que por no suspender el juicio el resto le quede suspendido.
Todo avanza según lo esperado, sin sorpresas, con la supuesta madre y la supuesta hija compartiendo satisfactoriamente a un otro a quien nada se le supone. En estos primeros lances la única originalidad recae en las suposiciones y, éstas, de momento, ni tan siquiera. La cosa cambia cuando aparece la última y avisada suposición: la madre de la madre. Se trata de una mujer madura, de unos cincuenta años, rubia y, según se ve en su vestido azul, muy satisfactoriamente conservada.
El paripé, como supondrás, no puede ser más tópico y tampoco es que se hayan esforzado por hacerlo más creíble: la señora hace que pasa por ahí y, haciendo caso omiso de los ruidos del salón, finge reparar en lo que ocurre a escasos metros del berenjenal. En fin, que ella se escandaliza, sus descendientes se asustan, y el buen señor sigue, como si nada, dándole que te pego a la nieta ajeno al golpe de guión. El detalle es el más gracioso del video y lo es hasta el punto de que la chica tiene que decirle al chico que pares, hombre, ¿o es que no ves que mi abuela acaba de pillarnos a mi madre y a mí follando contigo?
Pero ahí no se agota el interés del producto. Una vez asumido el fatídico trance -cada uno lo hace según sabe y la única pretensión interpretativa del chico parece ser la de conservar su erección-, la abuela suspira resignada y resignadamente se quita el cinturón dorado que le ciñe lo que le queda de cintura. La hija y la nieta se llevan entonces las manos a la boca, horrorizadas, creyendo que van a recibir unos azotes de castigo. Convendrás conmigo en que el equívoco es magistral. Nadie esperaba esa reacción de temor por parte de las chicas porque nadie podía esperar una amenaza semejante en estos momentos, a estas alturas de civilización. "¡No, no, no...!", exclaman las dos mujeres, desamparadas y geniales. La abuela, consciente de la reacción que ha provocado su gesto -quién sabe si intencionado-, juguetea un poco con el cinturón dando a entender que en absoluto se equivocan y que van a recibir lo suyo. Pero eso no dura. No podía durar. La mujer lanza el cinturón a un lado y entonces empieza, ahora sí, a desnudarse.
Bien. Por último quiero que repares en cómo, al tiempo que la abuela se va desnudando, la hija y la nieta le comentan sucesivamente la jugada. Tranquilo, que yo te lo cuento. Primero la señora se despoja del vestido azul y las dos chicas gritan escandalizadas por el piercing que le descubren en el ombligo. Luego la señora se saca el sujetador y las chicas gritan escandalizadas por los piercings que le descubren en los pezones. Finalmente, la señora se quita las bragas y las chicas gritan escandalizadas por el piercing que también le descubren. El comentario de la señora ante semejante escándalo contiene una interesísima lección que espero que no te pase inadvertida: "I'm not dead!", protesta, utilizando así las únicas porciones inertes de su cuerpo como síntoma y demostración de que aún sigue viva. Luego también se folla al tipo, claro. Pero eso ya qué importa.
El vídeo se llama "Tres generaciones" y comienza con una flagrante omisión: nada ni nadie nos explica cómo se ha llegado a la peculiar circunstancia de que una madre y una hija estén follando al mismo tiempo con el mismo señor. En realidad, nada haría suponer que una y otra son madre e hija -no lo parecen demasiado- pero, tanto el título de la pieza como la evolución posterior de los acontecimientos nos ponen sobre la pista de que así se ha tramado. Al espectador no le queda más remedio que aceptar el hecho, sumisamente, no vaya a ocurrir que por no suspender el juicio el resto le quede suspendido.
Todo avanza según lo esperado, sin sorpresas, con la supuesta madre y la supuesta hija compartiendo satisfactoriamente a un otro a quien nada se le supone. En estos primeros lances la única originalidad recae en las suposiciones y, éstas, de momento, ni tan siquiera. La cosa cambia cuando aparece la última y avisada suposición: la madre de la madre. Se trata de una mujer madura, de unos cincuenta años, rubia y, según se ve en su vestido azul, muy satisfactoriamente conservada.
El paripé, como supondrás, no puede ser más tópico y tampoco es que se hayan esforzado por hacerlo más creíble: la señora hace que pasa por ahí y, haciendo caso omiso de los ruidos del salón, finge reparar en lo que ocurre a escasos metros del berenjenal. En fin, que ella se escandaliza, sus descendientes se asustan, y el buen señor sigue, como si nada, dándole que te pego a la nieta ajeno al golpe de guión. El detalle es el más gracioso del video y lo es hasta el punto de que la chica tiene que decirle al chico que pares, hombre, ¿o es que no ves que mi abuela acaba de pillarnos a mi madre y a mí follando contigo?
Pero ahí no se agota el interés del producto. Una vez asumido el fatídico trance -cada uno lo hace según sabe y la única pretensión interpretativa del chico parece ser la de conservar su erección-, la abuela suspira resignada y resignadamente se quita el cinturón dorado que le ciñe lo que le queda de cintura. La hija y la nieta se llevan entonces las manos a la boca, horrorizadas, creyendo que van a recibir unos azotes de castigo. Convendrás conmigo en que el equívoco es magistral. Nadie esperaba esa reacción de temor por parte de las chicas porque nadie podía esperar una amenaza semejante en estos momentos, a estas alturas de civilización. "¡No, no, no...!", exclaman las dos mujeres, desamparadas y geniales. La abuela, consciente de la reacción que ha provocado su gesto -quién sabe si intencionado-, juguetea un poco con el cinturón dando a entender que en absoluto se equivocan y que van a recibir lo suyo. Pero eso no dura. No podía durar. La mujer lanza el cinturón a un lado y entonces empieza, ahora sí, a desnudarse.
Bien. Por último quiero que repares en cómo, al tiempo que la abuela se va desnudando, la hija y la nieta le comentan sucesivamente la jugada. Tranquilo, que yo te lo cuento. Primero la señora se despoja del vestido azul y las dos chicas gritan escandalizadas por el piercing que le descubren en el ombligo. Luego la señora se saca el sujetador y las chicas gritan escandalizadas por los piercings que le descubren en los pezones. Finalmente, la señora se quita las bragas y las chicas gritan escandalizadas por el piercing que también le descubren. El comentario de la señora ante semejante escándalo contiene una interesísima lección que espero que no te pase inadvertida: "I'm not dead!", protesta, utilizando así las únicas porciones inertes de su cuerpo como síntoma y demostración de que aún sigue viva. Luego también se folla al tipo, claro. Pero eso ya qué importa.
5 comentarios:
"La chica tiene que decirle al chico que pares, hombre, ¿os es que no ves que mi abuela acaba de pillarnos a mi madre y a mí follando contigo?" ¿A quién no le han dicho eso alguna vez? ;)
Creo que esta entrada merece una rendida ovación del respetable. Me he reído mucho imaginando esas escenas y, sobre todo, el indudable talento de sus protagonistas para interpretarlas. ¡Y qué guión! Para que luego digan que el porno es solo sexo banal...
Gracias Buxter. Me he dejado la piel analizando el vídeo y es de agradecer que se me reconozca el trabajo. ^^
¿Te has dejado la piel? Eso tiene múltiples interpretaciones...
Ojiplático me quedo con la lucidez de los guionistas.
No puedo evitar el recuerdo de ese episodio de Friends en que, por un misterioso azar, Chandler y Joey tienen el canal de porno gratis en la tele de casa, y cómo se sorprenden de que ciertas escenas de las películas no se produzcan luego en la vida real.
Buxter: iba a decir que he sufrido mucho pero al final lo de dejarme la piel me ha parecido mucho más cercano a la realidad. ;)
Raindrop: creo que es de agradecer que la vida real no sea como el porno. Habría que aprender fontanería para evitar llamar al fontanero (etc.)
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