
No es una buena noticia que los malos celebren una sentencia y menos aún que la celebren cantando el Eusko Gudariak con el puño en alto, ese ritual clásico que precede al del dedo en el gatillo. No es una buena noticia que el Tribunal Constitucional desoiga los informes de la Policía, de la Guardia Civil, del Tribunal Supremo, que vinculan Bildu con ETA y a ETA con la misma ETA de siempre, esa que dialoga tiroteando gendarmes y guardando toneladas de explosivos en el jardín. No es una buena noticia que los jueces hayan resuelto con la exactitud de las cuotas políticas, por el oído cocina a quienes le deben el cargo. No es una buena noticia que la madre y la viuda de Joseba Pagazaurtundúa vayan a participar en las mismas elecciones que aquellos que jalean a sus asesinos. No es una buena noticia que los gobernantes de un país no aprendan de sus errores (¡han tenido tantos!) y sigan pensando que la sangre puede limpiarse con votos, que cediendo un Estado se hace más fuerte y que dentro de un año estaremos mejor.

