
-¡Felicidades!
-¡Muchas gracias, Alfredo!
-¿Cómo estás?
-Bien, gracias. ¿Y qué tal tu operación trikini?
-Ahí estamos.
-Yo la mía la llevaba bien hasta hace un par de días pero ahora mismo me tengo aquí con un café y dos madalenas. Por suerte el lunes es día de propósitos y me propondré ir al gimnasio.
-Como cada lunes de cada semana.
-Sí. Los lunes son para cada semana lo que el mes de septiembre para todo el año. En septiembre nos proponemos ir a inglés o dejar de fumar y cada lunes ir al gimnasio o aguantar todo el día con dos ensaladas.
-Eso es. Todo es ponerse. Tómatelo con calma porque puede ser duro y si te sobrecargas puede que te agobies. Piensa que es un largo camino, agradable poco a poco...
-Sí, yo la verdad es que no me apuro mucho. Soy muy de negociar conmigo mismo y de estafarme en mi propio favor. Me digo: "Va, hoy no iré al gimnasio pero a cambio no tomaré Coca-Cola." Y luego: "Va, me tomaré una Coca-Cola pero no pediré postre." Y luego: "Va, pediré postre pero mañana iré al gimnasio." Y así.
-La pescadilla que se muerde la cola. Tienes que buscar actividades que te gusten y con las que hagas ejercicio.
-Difícil. Mis aficiones son muy sedentarias y la única afición que tengo en la que se hace ejercicio no puedo ejercitarla por falta de colaboración femenina.
-Tendrás que buscar otra.
-Hace un par de años me aficioné a la bicicleta y me iba al puerto por las tardes pero luego empezó a llover y dejé de ir y se desengrasó la cadena y se desinflaron las ruedas... Y ahora me da pereza retomar la actividad.
-Correr y una dieta sana hace mucho.
-Mi principal lastre es que me cuesta deshacerme de los hábitos, sobre todo de los malos: los refrescos, las patatas fritas, las galletas de chocolate... Algunas veces consigo engañar a mi organismo haciéndole ver que una ensalada puede ser la experiencia más fascinante y enriquecedora del mundo... Pero las pequeñas farsas son muy difíciles de mantener, mucho más que las grandes.
-Suele pasar... Pero luego aprecias más la comida y el sabor de la fruta, verdura etc. Parece como si la grasa tapara el sabor de las cosas.
-Uy, no sé. Yo no he alcanzado ese nivel de sensibilización alimenticia.
-Si sigues por el buen camino, ¿quién sabe?
-Mira, al menos tengo la suerte de no tener patio ni jardín ni ningún espacio para montar una barbacoa ni tampoco dinero para comprármela. Eso sí que sería mi ruina.