26 de enero de 2012

Diálogos ociosos (XIV)



PETRARCA: "¿Cómo llevas la novela?" MAILOCK: "Mal. Muy mal. No acabo de encontrar un argumento que me anime a desarrollarlo." PETRARCA: "Tampoco te preocupes mucho. Cuando le dieron el Cervantes a Sánchez Ferlosio, en su discurso de entrega defendió la ausencia de argumento en la literatura." MAILOCK: "Es normal que Ferlosio esté en contra del argumento. Jamás encontró uno que mereciera la pena." PETRARCA: "Pero Ferlosio tiene el Cervantes." MAILOCK: "Y Cela el Nobel... No valen como ejemplos a seguir." PETRARCA: "El caso es que, para negar la necesidad de argumento, Ferlosio se basó en una experiencia personal. Al parecer un día estaba en el Retiro con su hijo de 8 años, ambos escucharon unas voces y vieron que había una representación de marionetas. Se acercaron y, a pesar de que la obra iba por la mitad, el hijo de Ferlosio empezó a disfrutarla desde el principio sin preocuparse por la linea argumental." MAILOCK: "Es un razonamiento excelente... para un niño de 8 años. No digo que el argumento lo sea todo en una novela pero es crucial para su desarrollo. Piensa en un duelo. Un hombre con revólver frente a otro hombre con revólver. La escena de por sí, aislada de todo, puede atraer a cualquiera. Hay curiosidad por saber quién va a ganar y cómo va a ganar, pero ¿no sería mucho más emocionante si supiésemos cómo esos hombres han llegado hasta esa situación y qué están poniendo en juego? ¿No sería mucho más intenso si supiésemos, por ejemplo, que uno de esos hombres disparó al otro años atrás? ¿Y no sería aún mejor si supiésemos que, a pesar de haberle disparado aquella vez, aquel hombre también le perdonó la vida? Un buen argumento es capaz de enriquecer cada uno de los aspectos de una novela y de llevar la comunicación más allá de las palabras y las líneas concretas." PETRARCA: "Hace poco leí una novela de James Patterson: Kill me if you can. James Patterson es el actual rey del best-seller. Ago así como el Michael Crichton del siglo XXI. La novela está pensada para atrapar al lector y créeme que lo consigue. Son capítulos muy cortos, muy intensos y llenos de imágenes inspiradoras: asesinos, persecuciones, giros inesperados... Como decía un eslogan dentro del libro: "Las páginas se vuelven solas". Quieres saber qué va a pasar a continuación. Quieres saber cómo acabará todo y no pararás hasta descubrirlo. Ahora bien: una vez que lo terminas, ese libro puede ir directamente a la basura. Agotado el argumento ya no tiene nada que ofrecer." MAILOCK: "No estoy en contra de ese tipo de novelas pero también creo que, para eso, mejor ponerse una película y comer palomitas. El argumento es necesario pero tampoco lo es todo. Un argumento genial no hace que una novela sea genial pero si ese argumento tiene la suerte de caer en manos de un genio..." PETRARCA: "Entonces aparecen Los Miserables." MAILOCK: "O Macbeth o La importancia de llamarse Ernest..."

4 comentarios:

raindrop dijo...

Concuerdo con Mailock. El argumento no lo puede ser todo, evidentemente, pero literatura de novelas sin argumento, ¿qué es?
Como el árbol de navidad sin abeto. Aunque sepamos que un abeto sin adornos tampoco es un árbol de navidad.

Petrarca dijo...

Estoy de acuerdo. Las buenas novelas destacan sobre todo por la solidez de sus personajes y el argumento es o el agua o la masilla que los endurece. Uhm. Tu metáfora es mucho más navideña que la mía. :)

JLin dijo...

Coincido con ambos, es más, yo mismo estoy inmerso en tribulaciones de lo más serias intentando hilar diversos elementos en un mismo argumento para mi novela, como se conoce que soy un ser disperso... no hay manera.

El argumento es la savia que da vida a la novela y por el que discurren los personajes, sin argumento... malo, malo...

perfect dijo...

Yo también estoy de acuerdo. Las novelas tienen que tener un buen argumento para poder leerlas con interés.
lizzie - juegos de mario

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