25 de enero de 2012

Marta, figura


Después de que a Marta Domínguez le presentaran la escultura de bronce que pretendía homenajearla ante sus paisanos, la atleta ha decidido que no, que no la piensa inaugurar porque dice que no se ve reflejada en ella; porque la figura diseñada por Luis Alonso le parece más guapa que el original. 

Ante esta inesperada y desagradable situación, el consistorio de Palencia se ha visto obligado a paralizar por segunda vez el homenaje (la primera paralización fue por la operación Galgo) y a convocar una reunión para intentar resolver el asunto. Es una gran polémica la que se va exponer en aquel ayuntamiento. Ni más ni menos que uno de los grandes dilemas del arte: ¿Cómo se debe representar la realidad?

Del mismo modo que Quasimodo dijo que su problema era que se parecía demasiado a un hombre, la escultura de Luis Alonso podría quejarse de que su problema es que se parece demasiado a Marta. Nada habría sucedido en Palencia ni aledaños si para representar a la atleta el escultor hubiese recurrido a una pieza de acero retorcida con una esfera incrustada en el centro y bisagras que simbolizasen la unión entre gloria y esfuerzo. O algo así. 

Al decidirse por la figuración, Luis Alonso ha rechazado la intuición genial, el soplo gratuito de los dioses, y se ha puesto en manos de la técnica, de la habilidad, de la experiencia. Al decidirse por la figuración, Luis Alonso ha aceptado ser menos artista y más artesano, menos creador y más constructor. Al decidirse por la figuración, Luis Alonso ha demostrado una valentía extraordinaria y, como recompensa, ahora tendrá que aceptar su parte de culpa ante la insatisfacción de un cliente a quien, al parecer, no conocía lo suficiente como para pretender representarlo.

5 comentarios:

natsnoC dijo...

A mi lo de Marta me ha parecido un gesto muy feo. Hacia el artista y hacia la ciudad.

No sé si hay algo más detrás pero no me ha gustado, sin entrar a valorar la estatua en sí.

El Impenitente dijo...

Por esa regla de tres tendrían que cerrar el museo de cera de Madrid. Porque hay carteles que te dicen quién es quién, que si no podría ser cualquiera.

Un poco soberbio el gesto de Marta, sí. O igual es sólo la excusa.

Petrarca dijo...

Yo creo que está en su derecho de decir que no le gusta. Además quizá deberían haberla consultado antes de hacer la escultura sobre cómo la quería. Habrá que tirar de soldador y aplicarle una cirugía inversa.

raindrop dijo...

Tienes razón: para la próxima vez, una Marta abstracta. Y aquí paz y después gloria.

Petrarca dijo...

Sí, es lo que tiene el arte abstracto. Se ha creado una casta sacerdotal privada para que no se le pueda juzgar.

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